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Portada  |  07 abril 2022

Por un árbol caído en la puerta de su casa, hace dos semanas que no puede sacar el auto

"Yo tengo que llevar a mi mamá que es discapacitada, en silla de ruedas, dos veces por semana a IREL y no puedo sacar el auto”, señaló a Telefe Noticias una vecina que reside en la calle Méjico 1.180.

A dos semanas del temporal de viento y lluvia que azotó a Bahía Blanca y parte de la región, todavía hay secuelas del evento climático en distintos barrios.

Decenas de vecinos sufrieron las consecuencias del ciclón en sus hogares y en la vía pública. Un caso paradigmático es el de Andrea Abraham, una mujer que padeció la caída de dos árboles de considerables dimensiones en la puerta de su domicilio ubicado en la calle Méjico 1.180.

Esta situación hoy le genera un inconveniente mayúsculo que hasta compromete la salud de su madre, debido a que los restos del ejemplar le obstruyen la salida del automóvil de su garaje y por ese motivo no puede llevarla a realizar su rehabilitación por una discapacidad.

“Yo tenía dos pinos de diez metros de largo y 50 años. Imagináte las raíces que tiene. Vinieron a las dos semanas los municipales, se llevaron todo lo que es madera y dejaron todo así. Yo tengo que llevar a mi mamá que es discapacitada, en silla de ruedas, dos veces por semana a IREL y no puedo sacar el auto”, señaló Andrea a Telefe Noticias.

Según la vecina, ya ha efectuado sin éxito los reclamos correspondientes a la Municipalidad y a la cartera de Espacios Público.

“Necesito que mi mamá siga haciendo su rehabilitación porque no camina”, aseveró.

Y añadió: “Si vos observás la vereda, tengo la mitad de bajada y la otra mitad la ocupa la raíz que está desprendida y es fácil de sacarla. Tiene que venir un camioncito y retirarla, no es algo tan difícil de hacer”.

Andrea, quien hoy se encuentra desempleada, lamentó tener que ocuparse – junto a su madre – del arreglo de la acera en un corto plazo. El peligro de lesión de un eventual transeúnte le genera temor

“Esto es un peligro porque se lo chocó un Bora con dos nenes adentro. La lumínica esa – porque Méjico es una calle muy transitada – la arreglaron ayer”, expresó.

La vecina describió un diálogo particular que mantuvo con una empleada de la repartición municipal a quien llamó para efectuar el reclamo.

“Yo le dije que tuviera precaución porque lo necesito y va más allá de una raíz, es la salud de mi mamá. Entonces le comenté que de última lo quemaba y me respondió ‘hacé lo que quieras’. No me parece una respuesta que me tiene que dar a mí el Municipio”, exclamó.

Y concluyó: “No se puede aguantar más. Yo quiero que mi mamá siga haciendo su rehabilitación que le hace bien”.

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