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Portada  |  17 noviembre 2021

La NASA reconoció a integrantes de la UTN por un novedoso proyecto

Los miembros del grupo de Robótica y Simulación de la UTN Facultad Regional Bahía Blanca, Matías Klug, Marcelo Damián Machado y Walter Wagner, desarrollaron la idea de un invernadero desplegable para ser transportado en naves espaciales. Con su propuesta, quedaron entre las mejores 50 del mundo.

Tres integrantes del grupo de Robótica y Simulación de la UTN Facultad Regional Bahía Blanca recibieron una mención especial de la NASA por su novedoso proyecto de un invernadero desplegable apto para gravedad cero y microgravedad.

Matías Klug (coordinador), Marcelo Damián Machado y Walter Wagner (colaboradores regionales) son integrantes de Space Discovery Seeds Mission: equipo ganador de la instancia local del hackaton internacional desarrollado – de forma simultánea – por la agencia espacial norteamericana en centenares de países y que en las últimas horas quedaron entre las mejores 50 iniciativas del mundo.

La propuesta consistía en un sistema de cultivo desplegable, automático y autónomo pensado para transportar en naves espaciales. El mismo se concibió para emplear inteligencia artificial, machine learning, electrónica de control y subsistemas mecánicos.

Además, su control llevaría a cabo con una aplicación, desde un dispositivo móvil.

“Estábamos muy nerviosos, actualizando la página desde las ocho de la mañana con los chicos, hasta que por ahí apareció que ya estaban los finalistas y ahí las pulsaciones se fueron allá arriba para mirar la lista a ver si figurábamos. Lamentablemente no estamos entre los 37 finalistas, pero al costadito vimos un apartado de menciones de honor, por lo que estamos muy contentos”, manifestó Matías Klug a Telefe Noticias.

Según el joven, más allá del orgullo de participar de un certamen tan prestigioso, el equipo todavía “no tomó dimensión”.

“La mención de honor dice que nuestro proyecto obtuvo una calificación muy alta por parte de los jueces de agencias espaciales importantes, no sólo de la NASA, como las europeas, japonesa y canadiense. No llegó a pasar el filtro final y nosotros nos quedamos muy felices porque era mucho más de lo que pensábamos”, reconoció.

En cuanto a las posibilidades de materializar la propuesta, Klug estimó que “hay muchas posibilidades” porque también es aplicable en el planeta tierra.

“Es apto para usar en ambientes extremos como el desierto y la Antártida y vamos a intentar llevarlo adelante con el armado de un prototipo para poder probarlo”, reveló.

Matías exhibió su orgullo por el grupo de trabajo conformado, que mezcla la pasión por la robótica y el espacio, y adelantó que podrían presentarse en otros concursos similares.

“Cuando vimos ayer la descripción del organizador local, de Ricardo, nos pusimos muy contentos y el, al poner por escrito, que somos el tercer proyecto de Argentina – porque los otros dos argentinos sí pasaron a la final – y estar entre los 50 mejores del mundo, ahí tomás dimensión de lo que es y apuntábamos a llevar a Bahía Blanca a lo más alto que podamos”, completó.

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